UNA ACTUACIÓN GALLARDA
Finalmente no llovió a pesar de las amenazas reiteradas, y repetimos el tablado Ramón C. Una actuación vibrante, emotiva, y sobre todo, como dice el título, gallarda, tirando a gallinácea. En un arrebato de generosidad, La Gran Siete hizo gozar tanto a quienes quieren verla muy arriba como a los que no. Ni unos ni otros tienen razón, por supuesto: al final, estaremos en el costado. Pero las exploraciones vocales de Edgardo no fueron la única emoción de la noche: en la despedida, el Gou cambió "en un pequeño y perdido lugar" por "en un perdido y lejano lugar". Un poeta, el hombre. Hablando en serio, anoche LG7 descubrió que tiene una hinchada interesantemente ruidosa y vocinglera. Aún no le da para llenar el Teatro, pero si para meter un barullo espectacular. Eran algo así como los galos de Asterix: pocos, pero bien montaos. Ah, no, esos eran otros.

Momento en que uno de los integrantes de LG7 llega al Teatro de Verano
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