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 . En una entrada que escribí más o menos por carnaval (la busqué y no la encontré) me quejaba de la nueva onda que agarró la IMM de darle bola a cualquiera que se queje de ruidos molestos y al consecuente cerrar de tablados, etc. Bien, ahora resulta que, subidos al caballo, ya hay unos vecinos juntando firmas por el barrio del Apex para echar a La Gran Siete de ahí. No sé si lo van a lograr (obvio que si la Intendencia o la Jefatura amenazan con cerrar el club o algo así, nos tendremos que ir). Pero lo que sí sé es que no nos vamos a quedar callados; los que tomen la decisión, si es que la toman, van a tener que tener bien clarita su argumentación, porque nosotros tenemos bien clara la nuestra y la pensamos exponer en cuanto sitio de opinión -convencional o no- se nos presente, y van a tener que dar la cara y no hacerse los presidentes; y además, porque si hay algo que nos calienta y pensamos que hay que combatir sin tregua, por considerarlos una de las principales causas de que este país no avance, son los burócratas de pacotilla que no entienden que están donde están para servir al país y no para servirse de él o directamente cagarse en él (cerrando un tablado, por ejemplo, para demostarle a su dueño que son más poderosos que él, porque hay unos árboles sagrados cuyas ramas no se pueden podar y que si no se cortan la gente no ve nada), sin pensar en los bolsillos de los carnavaleros, en el público que va a ese tablado, ni en el riesgo permanente que significa llevar adelante un escenario de carnaval. Esos burócratas autocorruptos son el verdadero cáncer de este país, y no tengo ningún problema en apoyar la lucha contra el cáncer y esas cosas. Muchachos, Tabaré ya hizo suficiente cagada con lo del veto (aunque insisto en que más me calientan sus alcahuetes/tas que él mismo). No sigan su ejemplo. Tienen toda una promisioria carrera política por delante, y si empiezan atacando las raíces de uno de los muy escasos productos culturales propios y originales que tiene este país, van por mal camino. Al menos si piensan seguir su carrera por el lado centro-izquierdoso. (Si la idea es reflotar la JUP, creo que entonces van bien.) Negociemos, pues. Después de once y media no se puede hacer ruido, antes sí ¿tá? . .
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